Capítulo149 Cada parte de ella es encantadora.
El conductor, sin atreverse a decir más, giró el auto y lo llevó de vuelta hacia donde estaba Adriana, deteniéndose lentamente junto a ella.
Antes de que el auto parara por completo, José ya había abierto la puerta y salió rápidamente, corriendo hacia ella:
—¿Qué te sucede?
Adriana, aún mareada, pensó que probablemente se debía a la falta de comida y que le faltaba azúcar. Sin fuerzas para hablar, simplemente levantó la mano para tranquilizarlo.
José se inclinó y la alzó en brazos para meterla e