El ambiente era tranquilo, con el campo de flores rodeando el valle, el valle abrazando un río y, a lo lejos, las imponentes montañas nevadas. No era temporada alta, entonces habían pocos turistas, pero las flores brillaban, bellas como siempre.
Adriana siguió el camino.
De repente, entre un montón de camelias, vio una flor especial.
¡Una amapola azul!
Estaba asombrada. Esta rara flor solo crecía en Marépolis, y era la primera vez que la veía en persona.
No pudo evitar acercarse para olerla. Su