Adriana se cubrió instintivamente el pecho con las manos, mirando con asombro a José quien acababa de entrar en su tienda de campaña.
—¡Sal rápido! ¡La montaña está inestable! ¡han habido varios derrumbes! —dijo José.
Adriana agarro su canguro y rápidamente lo siguió para salir de la tienda.
Resultó que el movimiento que había sentido antes era el presagio de un deslizamiento de tierra.
—Señor, el camino adelante sigue siendo intransitable para los vehículos, solo podemos caminar —informó Ra