Capítulo 7. Mi Rohi
Me remuevo en la silla ante su mirada y su silencio. Mis manos comienzan a sudar. Subo y bajo mi mirada, él aún no dice nada. No sé descifrar su reacción, pero la tensión que causa es demasiado para mí. Me levanto y salgo corriendo hacía al jardín. No quiero que me grite; no quiero que me abofetee. No sé hacia dónde corro, solo huyo de él, pero unos brazos me atrapan y lucho nerviosa.
—¡Nailea, tranquila! —Me abraza. Las lágrimas inundan mis ojos. —¿Por qué huyes de mí? No voy a hacerte daño.