Mi padre
Y sobreponiéndome al dolor de los recuerdos, nos adentramos tras el umbral de la última puerta, aquella que nos llevó a la habitación del hecho fatídico, allí donde el único familiar que nos quedaba sobre la faz de la tierra había querido mancillarnos a mi hermano y a mí.
Ethan había traído consigo una palanca de metal que consiguió en el maletero del coche de Raúl con la esperanza de que esta pudiese servirle como arma de defensa en caso de alguna irregularidad.
En esas montañas no e