Ganancia y pérdida
Entré en mi cuarto después de haber cometido una intromisión garrafal y vergonzosa. Yo sabía bien que Ana no me recriminaría por aquello, pero no por eso podía sentirme en paz por la forma en la que había ocurrido todo por mi metida de pata. Yo esperaba que Ana estuviese dispuesta para mí en todo momento, esa era una idea que se había asentado en mi subconsciente después de tantos momentos en los que ella había estado a mi lado de manera irreprochable y por eso no había estim