Amanecer de reina
Después de aquel derroche pasional, el señor Cavill extrañamente no me exigió nada más. No hubo forma de convencerlo, de quedarse un poco más. Él terminó de besarme para potenciar la sensación de satisfacción que me sobrevino con el orgasmo y acto seguido procedió a desatarme sin mucho ánimo. Yo intenté iniciar una acción de vuelta, pero él sin mucha importancia me detuvo obligándome a refrenar mis intenciones. Él no esperaba nada a cambio, por lo menos no en ese momento. Mi c