El cementerio del pueblo no era tan grande por obvias razones. En la entrada había una reja negra grande y una pequeña caseta donde se suponía debía estar el guardia de seguridad. Kerrie vio la hora en su celular y eran casi las seis.
―Debemos apresurarnos.
―¿Sientes muchas presencias?
―Por el momento no. Se supone que es tierra sagrada, sin embargo, en vísperas de noche de brujas las cosas suelen descontrolarse. ―Hudson hizo una mueca sintiéndose inútil al no poder defenderla de esos espectros