―¿Te encuentras mejor? ―La joven miraba la mesa mientras pensaba en muchas cosas. Era la segunda vez que se dejaba vencer de esta forma frente a Hudson.
―Eso creo. ― El muchacho jugueteó con el seguro del botiquín y luego suspiró.
―Mi padre asesinó a mi madre. ―Kerrie lo miró con los ojos bien abiertos. Hudson seguía jugueteando con el seguro. ―Tenía ocho años, a nada de cumplir nueve, cuando mi padre decidió llenar nuestro pequeño cuarto de monóxido. Desperté debido a una pesadilla, sin embarg