Mark se colocó encima de Lily otra vez. Su cuerpo fuerte la presionó profundamente contra los cojines del sofá. Su polla dura se frotaba contra su coño lleno de semen. La miró directamente a los ojos con un hambre intensa.
—¿Todavía quieres más, nena? —preguntó, con voz baja y áspera.
—Sí, Papi —respondió Lily, con la voz llena de necesidad—. Fóllame más fuerte. Quiero todo lo que puedas darme.
Mark no esperó. Le abrió las piernas bien separadas y metió su gruesa polla de nuevo dentro de su coñ