35.
DYLAN
Samantha y Jeremy se trepan al auto de él, con sonrisas decorando sus rostros. No puedo negarlo, él la hace feliz. He visto esa sonrisa en ella por doce años, yo era quien la causaba.
Me adentro con ellos y Jeremy me mira por el retrovisor, borrando su sonrisa de inmediato. Sé que no le molesta tenerme cerca, sino que soy la personificación de las inseguridades en su cabeza y eso lo lastima.
―Vengo en son de paz, no te preocupes ―hablo y él asiente, aunque sigue tenso―. ¿A dónde vamos?
―