24.
JEREMY
Abro poco a poco mis ojos debido a la molesta luz del sol. Me encuentro boca abajo y uno de mis brazos está debajo de mi barriga, entumecido. Lo que sea que mi otro brazo está abrazando, lo acerco más a mí.
Escucho que alguien ríe y mis ojos se abren de golpe, mirando a mi alrededor algo desorientado. Samantha está recostada de la cabecera de la cama, con una revista en sus manos. Me mira y sonríe.
―Buenos días, bello durmiente.
Mi brazo está posado sobre su vientre e inmediatamente me