Mundo ficciónIniciar sesión—Buenos días, hermosa.
Una voz ronca me despierta. Intento abrir los ojos, pero me pesan demasiado. Me acomodo en la cama, acercándome un poco más al cuerpo musculoso y tibio que tengo a mi lado y al que estoy abrazada como mono araña. Estoy tan cómoda.
—Dormilona —murmura, divirtiéndose a mi costa.
Yo respondo con un gemido lastimero, seguido de un puchero.
—No seas así, abusadora —repl







