Mi hermana ya está haciéndose ideas tontas en su cabeza, y lo peor de todo es que se las dice a la niña para que también las diga. Tendré que hablar con ella más tarde de esto.
El imbécil suelta una risa sin que se escuche mucho. Lo fulmino con la mirada. Que ni se haga ideas por las palabras de una pequeña de seis años.
—Claro, él también vendrá a comer con nosotras —contesta mi madre y se pone de pie.
La ayudo para dirigirnos al comedor. Hago a un lado mi molestia por la invitación que le hizo