No tardó en llegar, lo supe cuando tocaron a la puerta de la habitación, ya sabía que era él. Franco se asomó después de que di la orden de que pasará, y haciendo ver el tipo de lentes con traje, asentí para que nos dejará solos y poder charlar en privado. Aunque Franco era de toda mi absoluta confianza.
— Charlie — me acerqué para saludar con un apretón de manos y un abrazo fuerte al abogado—. Tanto tiempo sin verte.
— ¡Diablo! Me da un gusto volver a verte — responde al igual —. Vine en cuant