Mundo de ficçãoIniciar sessãoIrving
¡Dios!
Sus besos, su abrazo fuerte y sus besos de nuevo hacen mella en mí.
Sus besos me están haciendo llorar como cuando niño, pero ahora no son lágrimas de dolor, son de felicidad, siento que me besa con amor.
Mi niño interior llora, llora porque siempre repudio esas marcas, porque le dolieron como el infierno, cada golpe dolió, ardía tanto, odiaba sentir su espalda húmeda por la sangre, odiaba







