Mundo ficciónIniciar sesiónJulieta
Pasaron dos meses desde que me dejó plantada en el restaurante. Lo odio.
Las pesadillas dejaron de suceder pero empecé a soñar con él. Soñaba que me protegía, cuidaba, que teníamos una relación casi perfecta. Entre esos sueños hubieron algunos incómodamente frustrantes, pero muuuy placenteros. Sigo diciendo que ¡Malditos buenos sueños húmedos!
Pero lo que más me frustraba era que el muy maldito protagonista de mis sueños no aparecía por ningún lado, parecía que







