Capítulo 50. No puedo creerlo
Sólo un par de días más tarde, Alessia tenía un nuevo control de su embarazo, y la oportunidad de, por fin, ver a su querida amiga Celina.
Se abrazaron fuertemente, con lágrimas en los ojos, y una tibieza de afecto envolvió de inmediato a la joven embarazada, haciéndola sentirse mejor a pesar de que no lograba detener el suave llanto que se deslizaba por sus mejillas:
-Te he extrañado tanto, Celi. Es todo tan horrible… te he necesitado…
-¿Qué sucede, Alessia? ¿Por qué estás en la ciudad? ¿Estás