POV: Aria Lara León
Después de la llamada de mi amigo, que me dejó más confundida que antes, decidí que lo mejor era ponerme a hacer mis cosas y dejar de pensar en coreanos imposibles. Empaqué la ropa que creí que usaría, aunque a veces siento que ya no tengo voluntad propia; ahora soy como una muñeca viviente a la que visten a su antojo con capas y capas de tul y cuero. En fin, metí todo lo que me quedaba en la maleta a la fuerza. Me tomé una ducha que la verdad necesitaba mucho, el agua cali