61. SON ÓDENES ESTRICTAS
(ARIANA JÁUREGUI)
—No —dijo Yu-jin, con una frialdad implacable—. Tienen que separarse por un tiempo, y yo tengo que romper ese contrato. Y tú debes mantenerte lejos de él. Si te llama, no atiendas. Si te escribe, no respondas. Yo me encargaré de evitar que se encuentren alguna vez.
—Yu-jin, por favor… —repetí, con la voz apenas audible. Sentía un vacío inmenso en el estómago, como si me hubieran arrancado una parte de mí.
—Pediré que te lleven al aeropuerto para que te regresen a Los Ángeles