Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon él apoyado en su clavícula. Las piernas abiertas, siendo invadida todavía. Trató de relajarse. Aunque Jaziel no depositó en ella todo su peso; aún así, fue difícil acomodarse. Cerró los ojos, ignorando el ardor en la cintura que comenzaba a adormecer sus piernas. De pronto, el aire se le escapó cuando Jaziel se durmió y cayó sobre su pecho.
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