13. VÍBORAS
Valeria corre hasta estar cerca de Leviña que la mira con furia. No puede creer lo que acaba de decir su mamá. ¡Eso es imposible! Si se casó le tendrá los nieto que tanto añora el señor Muñóz y que ella se ofreció a darle y él solo se había quedado mirándola sin responder. Se ha empeñado en ocupar el lugar de Trinidad desde que entró por la puerta con dieciocho años sin resultado. Él la complace en todo, pero es más como si fuera para quitarla de encima y no porque le gusta hacerlo.
—¿Repite es