117. VERDAD.

Esteban bajó la mirada, avergonzado. En verdad él había corrido como un loco adentrándose en aquella iglesia en llamas llamándola desesperado, hasta caer inconsciente por el humo y un bombero lo había rescatado. Cuando recobró la conciencia la vio junto a Viviana buscando a Hugo entre los escombros de la iglesia y se sintió muy culpable y corrió lejos de ella. Pero no le dijo nada.

—Lo sé, Trinidad. Fue horrible, y lamento profundamente lo que hice. Pero te prometo que no tuve nada que ver co
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