—Apenas termine de tranquilizar a Lind mi celular sonó, ya sabía quién era, no necesitaba contestar para saberlo, abrace a Lind en la cama y conteste con calma ¡Hola!
—Qué bueno que es usted señor Rengel, pensé que contestaría la amargada de su esposa
—¿Qué es lo que quieres para devolverme a nuestra hija? Hice caso omiso de sus palabras hirientes hacia Lind, no necesitábamos una loca histérica
—Como siempre tan directo señor Rengel, la niña está muy bien cuidada no le pasara nada, lo único