Narra Alejandro silva
—¡Te deseo! —exclamo con la respiración agitada, mientras él devora mí piel.
—¿Qué sucede Alejandro? ¿A caso no te gusta? —me sonríe con esa mirada pícara.
—Al contrario, me encanta... Sigue, no pares.
Vuelvo a tomar sus labios pegándola más a mi cuerpo, a la vez que camino hacia mí habitación.
Al llegar caemos sobre la cama, su pequeño cuerpo debajo del mío queda perfecto.
Su hermoso cuerpo encaja a la perfección.
Me incorporo sobre los rodillas para comenzar a desprende