CAPÍTULO VEINTIUNO
Mia fulminó con la mirada a Alex mientras lo empujaba con rudeza, aunque sin fuerza excesiva, porque también debía cuidarse a sí misma.
Alex retrocedió tambaleándose y la miró con sus ojos acerados.
—¿Cómo se atreve, señor Ian? ¿Cree que todo esto es una broma? ¿Cree que el mundo gira solo alrededor de usted? ¿Piensa que todo funciona según sus órdenes y deseos? —estalló furiosa. Sus ojos estaban llenos de ira mientras lo miraba con odio.
—Grábese esto en su mente retorcida,