CAPÍTULO VEINTITRÉS
Pasaban de las ocho y media, y la mayoría del personal ya se había ido a casa, mientras que algunos se preparaban para marcharse.
Unos pocos trabajadores aún deambulaban por allí cuando Chloe recogió sus cosas y salió del edificio.
No era demasiado tarde, pero ya estaba cansada.
No quería dar ni un solo paso, pero tenía que hacerlo.
Esperó cinco minutos para conseguir un taxi, pero se frustraba cada vez que el conductor se negaba a llevarla a ese lugar o el taxi ya estaba oc