Mundo ficciónIniciar sesiónTreinta minutos después, al otro lado de Los Andes, sonó el teléfono de Silvia. Y continuó sonando hasta despertarla. Atendió aferrándose la cabeza para que no le estallara.
—¡Prendé la televisión! —ladró Paola.
—¿Qué?
—¡Levantate y poné las noticias! ¡Es Jim!
Silvia se las compuso para salir de la cama sin caerse y se tambaleó hasta







