Mundo ficciónIniciar sesiónBajaron del autobús de medianoche a una ligera nevada que prometía espesarse, y Silvia tironeó de la manga de Jim para que cruzara la carretera con ella y Claudia. Jim estaba por preguntar por qué diablos todas las calles allí eran cuesta arriba, pero se distrajo contemplando la perezosa caída de los copos de nieve ahora que el viento había amainado. Tomó la mano de Silvia y la dejó guiarlo, sin prestar atención a lo que el







