—¡Bienvenidas!—sonrío abrazando a cada una de ellas, siendo correspondida al instante.
—Hola, mi niña—escucho hablar a Azul y mis ojos se llenan de lágrimas.
La abrazo mucho mas fuerte al verla después de tanto tiempo, ella no estuvo en mi boda ya que estaba trabajando en Australia, lleva mas de un año allá.
—Te extrañe, Juli—escucho su susurro y sonrio.
—Yo también, Zu—acaricio su mejilla.
Terminamos de saludarnos y ellas entran mientras yo espero a que Nicolle termine de estacionar, ya l