42 Vida.
Baltazar observaba la clínica, sabía que era legal, una de las mejores en interrupción de embarazos, aun así, sentía el peligro a su alrededor, no por él, ni por Delfina, sentía el peso de que acabaría con su hijo.
— ¿Estas bien? — los ojos chocolate de Delfina no trasmitían nada, ni felicidad, ni alegría, absolutamente nada, estaban vacíos, algo que lo estaba preocupando desde hacía más de dos horas.
— Creo que yo debería preguntar eso. — la respuesta de la joven se vio interrumpida por el ing