De ninguna maldita manera. Solté los barrotes, ignorando la piel en carne viva que quedaba.
“¿Cómo lo conoces?”. Mi voz gruñe.
“Lo conocía”, interrumpe Lenora. “Él es la víctima al final del pasillo”.
Giro mi cabeza abruptamente hacia ella, luego me volteó hacia Randall: “¿Cómo lo conoces, Randall?”.
“Él es pareja de una mujer llamada Contessa DeCaul. Ellos trabajan para Empresas Santoro”. Él traga saliva antes de continuar: “Cuando me introdujeron en el Consejo, se acercaron a mí e hicimos