El aire fresco de la mañana, combinado con el rocío que humedece mi mejilla, me despierta del sueño. Acerco a Kas a mi pecho para que no tenga frío. Ella refunfuña un poco al ser movida, pero no se despierta. Mi pequeña dormilona. Odia despertarse temprano. Sonrío mientras respiro profundo con la nariz hundida en su pelo. Su olor a lluvia fresca y a lilas se mezcla con algo más. Barro y un poco de sangre.
Espera. ¿Barro y sangre?
Abro los ojos y veo que el sol está saliendo por encima de la