Siempre Has Sido Tú
Siempre Has Sido Tú
Por: Noelle Herrera28
Prólogo.

Febrero 15 2010.

La mañana era fría y solitaria, en la casa no se escuchaba ningún tipo de ruido.

Una joven de largo cabello negro despertó alterada, luego de maldecir bajó hasta la cocina para preparar el desayuno.

—Mierda se me fue una cáscara en los huevos, de malas serán huevos crujientes. —Dijo la chica sin dejar de batir los los huevos revueltos.

—Jul.

—Si pequeña ¿Qué haces despierta? —empero la muchacha ahora exprimiendo unas naranjas.

—Feliz cumpleaños Juliette. —Hoy mi hermana mayor cumplía dieciocho años, cuando sea grande como mi hermana Juliette quiero ser como ella.

—Enana ve a alistarte se te hará tarde, si te ganas un reporte ya sabes en la tarde no habrá caricaturas.

—Yo me quiero quedar contigo jul.

Miró a su hermana menor molesta, ya habían tenido varias veces la misma conversación, pero la pequeña simplemente parecía no escucharla.

—Gabrielle ya hemos hablado de esto, no me hagas volver a repetirlo.

—Solo quiero ayudarte.

—¡Pues me ayudas más si te vas a la jodida escuela y dejas de insistir con lo mismo! —reclamó Juliette perdiendo la paciencia con su hermana menor.

Salí de la cocina corriendo lo más rápido que pude, no quería llorar frente a mi hermana mayor.

—Merde. —"Carajo". Musitó la muchacha frotando su frente.

—Juliette ¿Por qué tan molesta mi niña? —inquirió una mujer delgada, de tes blanca cabello castaño claro y grandes ojos azules a medio abrir.

—¿Qué haces levantada ma? Sabes que no debes pararte de la cama...

—No, no, no cariño yo pregunté primero, dime ¿Por qué la cara larga?

—No es nada madre solo Gabrielle y sus boberías de niña —dijo una irritada Juliette, sirviendo un plato a su madre de huevos revueltos y pan de centeno—, ya que estás aquí ven y come tu desayuno aquí.

La castaña tomó asiento en  la mesa para tomar sus alimentos. —Gracias por los alimentos Juliette, pero retomando el tema te pido por favor que tengas más paciencia con tu hermanita, se que haces mucho jul, aunque Gabrielle sea a veces algo caprichosa. Recuerda que solo es una niña y hay muchas cosas que una niña de nueve años no entiende.

—Lo se madre, seré más tolerante con la pulga. —Dijo Juliette con tono de fastidio.

—Hija, no lo tomes como regaño linda, solo ponte en lugar de Gabrielle solo es una niña y no entiende muchas cosas.

Se levantó del asiento del comedor, se acercó a su madre besó su mejilla, para luego regalarle una sonrisa Gabrielle era algo latosa pero su madre tenía razón, su hermanita era solo una niña.

•••

Marzo 01 2010.

Se supone era un día diferente, dónde comería pastel y dónde, habría regalos y globos, pero hoy no era así.

—¿Estás lista enana? —preguntó   Juliette entrando a la habitación de su hermana menor.

—Jul, no me gusta usar cosas negras —me quejé mirándome al espejo, no me gustan los colores oscuros—, a mamá tampoco le gustaban los colores oscuros, decía que eran tristes y apagados.

—Gabrielle linda es el funeral de nuestra madre, estamos de luto y se usa la ropa negra cuando estamos de luto. —explico Juliette atando el listón del vestido la niña.

—A mamá no le gustaría ver a todos vestidos de negro.

La pelinegra mayor le dió la vuelta a Gabrielle para mirarla, la tomó de los hombros y se inclinó a su altura. —Escucha pequeña solo usa el vestido a mamá le gustaba mucho como se te ve ese vestido.

—Esta bien. —Dije jugando nerviosa con mis dedos, aún me costaba asimilar que ya mi madre no estaba.

Una mujer llegó a la habitación tocó la puerta llamando la atención.

—¡Tia Claire! —tenía tiempo sin ver a mi tía favorita, bueno era mi única tía, pero no podía verla tan seguido porque vivía en Florida.

—Feliz cumpleaños cariño. —La robusta mujer abrazó a su sobrina.

—¿Cuando  llegaste tía? —pregunté deshaciendo el abrazo.

—Acabo de llegar pequeña, abajo está el tío Jack está preguntando por ti para darte tu obsequio, ve por él. —Dijo la mujer para quedar sola con la mayor de sus sobrinas.

Ya solas la mujer tomó asiento en la cama invitando a que Juliette también se sentara.

—Linda lamento mucho lo de tu madre, tú...

—Yo no estaba lista —dijo Juliette comenzando a derramar algunas lágrimas—, mamá dijo que resistiría, ella... —Las palabras  no salían de los labios de la joven pelinegra.

—Es que escapó de las manos de  tu madre, linda Hanna luchó pero...

—No lo digas por favor, no termines esa oración.

—Escucha linda mírame, hey mírame —pidió la mujer tomando a la muchacha de las mejillas —, escucha pequeña, Hanna habló conmigo ella sabía que esto podía pasar por eso me pidió que hablara contigo Juliette, me dijo que las llevara conmigo.

—¿Hasta Florida? —empero la pelinegra levantándose de la cama—, tía no podemos dejar a papá solo, nuestra vida está aquí, nuestra casa está aquí.

—Jul linda escucha —se levantó de la cama siguió los pasos de su sobrina—, escucha mi niña hermosa, se que te duele, se que está es tu casa pero tú y Gabrielle no pueden quedarse solas.

—Papá está con nosotras y si, ya lo sé últimamente las cosas son diferentes para él, pero es porque está igual de triste que nosotras —Juliette se negaba a aceptar dejar solo a su padre—, además tía yo llevo tiempo así, puedo cuidar de la casa y de Gabrielle y buscaré un trabajo...

—Debes estudiar Jul, sacar una carrera. —Insistió la mujer a su sobrina, sabía que su hermano tenía problemas con algunas sustancias y no quería arrastrar a sus sobrinas a eso, Hanna se lo había pedido.

-Flashback-

—Hola linda ¿Como estas? —inquirió la mujer sentándose en una silla junto a la cama.

—Estoy bien Claire, algunos días si me siento algo mal pero es normal. —Explicaba Hanna esbozando una sonrisa para tranquilizar a su cuñada.

—Valentina quiere que vayas con ella, tú y las niñas.

Hanna dejó de sonreír sabía que su tiempo en este mundo era corto, pero no quería dejar solos a sus hijas y a su esposo.

—Agradezco el ofrecimiento de mi amiga, pero no puedo dejar a Fabien solo, se que mi enfermedad no lo ha tomado bien Claire...

—Hanna piensa un poco en Juliette y en Gabrielle que apenas es una niña. —Acotó Claire con un dejo de reproche, no entendía porque su cuñada estaba tan resignada a morir.

—Ya mi lucha está por terminar son nueve años, descansé un tiempo pero volvió más fuerte y ya no hay nada para mí y no creas que no pienso en Juliette y en mi pequeña Gabrielle; lo hago a cada momento, cada maldito día.

Su voz se quebró, las lágrimas comenzaron a correr de sus mejillas como riachuelos.

Claire lloró en silencio al ver a quien por tanto tiempo consideró su hermana menor, muriendo lentamente.

—Me gustaría pedirle algo a Valentina se que suena atrevido, pero no tengo a quién acudir.

—Yo le daré tu mensaje ya que en este momento está en Grecia.

—Mi amiga nunca cambia, su espíritu de gitana nunca se apaga —dejó de hablar comenzó a toser de a poco recuperó la compostura—, quiero pedirle a Valentina que ayude a mis hijas, se que Fabien no está bien,  es mucha carga para Juliette es una jovencita y Gabrielle una niña pequeña para lidiar con tanto.

—Si está bien yo se lo diré linda pero ya deja de llorar, no te hace bien estar así.

Claire tomó las manos de Hanna entre las suyas. —No pienses en eso ahora sabes que las chicas estarán bien y cuando el momento llegue no estarán solas.

Abrazó a la castaña dándole su apoyo, Hanna y su hermano Fabien habían pasado por mucho para defender su amor, pero la salud de Hanna se vió gravemente afectada por un agresivo cáncer que se descubrió cuando descubrió que su segunda hija venía en camino; luchó contra el cáncer, pero pocos años después la enfermedad volvió más fuerte.

—No has hablado con tus padres yo creo...

—No, no ellos dijeron muy claramente que el día que me casé con tu hermano, ellos ya no tenían hija, aunque me hubiera gustado volver a verlos eso no es posible. Nathan Schneider es un hombre que no retrocede...

—¿Pero tu madre?

—Mi madre obedece a mi padre sin objeción alguna, amo a mi madre pero desde pequeña siempre ha sido así. Solo quiero que que Juliette vuelva a ser la misma chica sonriente de antes, que sus únicos problemas sean los de una adolescente de su edad, quiero que Gabrielle deje de llorar por las noches pidiendo por mi.

———

—Juliette solo piénsalo si —dijo Claire acomodando el vestido de la pelinegra—, por ahora mejor bajemos que se hará tarde.

•••

Era sábado en la tarde mi hermana y yo habíamos pasado la mañana limpiando el jardín de la casa, mamá tenía poco de haber fallecido; aún me costaba asimilar que ya no la volvería a ver, pero Juliette siempre estaba a mi lado.

—Enana hoy en la mañana hice limonada ve y sirve para las dos.

—Si.

Fui a la cocina tome un par de vasos, en cuanto estaba sirviendo la limonada, escuché la puerta abrirse. Volví a guardar la jarra en el refrigerador y salí de nuevo al jardín.

—Jul papá llegó. —Dije entregando el vaso a mi hermana.

—¿No te dijo nada? —cuestionó Juliette dando un trago a la fría bebida.

Negué con la cabeza, papá se había ido desde hace dos días mi hermana pasaba las noches esperando pero él no regresó.

—Niñas —llamó un hombre delgado, de cabello negro un poco largo, piel blanca y grandes ojos azules dónde destacaban las ojeras, su aspecto era desordenado y destilaba un aroma a licor y humo de cigarro.

—¿Dónde estuviste? —empero Juliette con molestia.

—A ver mocosa le vas bajando a tu tono de voz aquí el padre soy yo.

—¡Entonces compórtate como un jodido padre! —gritó Juliette derramando algunas lágrimas.

Sentí miedo y ganas de llorar, papá nunca había golpeado a mi hermana, pero Juliette tampoco le había gritado antes a papá.

Juliette dejó caer el vaso por la bofetada que su padre le propinó en la mejilla derecha.

La pelinegra cubrió su enrojecida mejilla con su mano, miraba a su padre furiosa —golpeame todo lo que quieras, pero eso no quitará que mamá no esté aquí, eres un desastre como padre...

—¡Jul! —tenía miedo de que papá volviera a golpear a mi hermana corrí con ella abrazándola con fuerza—, ya no pelees no quiero que te vuelvan a pegar por favor no lo hagas.

Tomó a Gabrielle de los hombros, luego se inclinó a su altura regalándole una sonrisa a la pequeña aferrada a su cuerpo. —Enana no te preocupes si ve a tu habitación papá y yo solo hablaremos.

—¿Lo prometes?

—oui nain maintenant suve je t'atteindrai (si enana ahora sube ya te alcanzo). —Dijo la mayor de las hermanas.

Esperó que Gabrielle entrara a la casa para hablar con su padre.

—Me iré a Florida.

—No tienes permiso...

—No te estoy pidiendo permiso soy adulta, más sin embargo necesito tu autorización para llevarme a Gabrielle conmigo. —Habló con frialdad había decidido quedarse y no dejar solo a su padre, pero por encima de todo estaba el bienestar de su hermana pequeña.

—¿Y como demonios piensas mantenerte tú, y además a una niña pequeña? —cuestionó Fabien con ironía—, por favor Juliette se sensata.

—La amiga de mamá me ofreció trabajo, me dijo que podré continuar mis estudios y se hará responsable de la educación de Gabrielle.

—Ah era eso la gran Valentina Lombardi, la viuda millonaria —dijo Fabien con mofa—, está bien Juliette tú ganas te daré lo que quieras para que te lleves a Gabrielle, después de todo yo tenía pensado enviar a tu hermana con la familia de tu madre, pero pensandolo bien dudo que los Schneider la acepten.

—Definitivamente no te reconozco padre, no te preocupes Gabrielle ya no será una molestia para ti. —la pelinegra entró a la casa dando zancadas molesta con la actitud egoísta de su padre.

Ya solo en el jardín se sentó en el césped, no era que no quisiera a su pequeña hija pero simplemente no quería herirla verla no era sencillo sin sentir molesta y sabía que era absurdo sentirse así; Gabrielle era solo una niña pero por más que lo intentaba no podía con el embarazo de la pequeña la salud de su esposa se deterioró mucho aún así Hanna insistió en tener a la niña.

•••

marzo 31 de 2010

—Ya te dije Gabrielle ¿En qué idioma te hablo niña? —dijo Juliette hastiada de repetir lo mismo—, te irás conmigo a Florida papá no puede cuidarte. —La pelinegra mayor hacía maletas molesta, aún vestía de negro por el luto de la muerte de su madre.

—Pero y la escuela y mis amigos, así no podré llevarle flores a mamá.

Suplicaba, con las mejillas empapadas de lágrimas.

—Gabrielle no podemos quedarnos tía Claire me consiguió un buen trabajo, en casa de buenas personas, la señora de la casa me aceptó contigo, irás a una buena escuela, harás buenos amigos papá le llevará flores a mamá. —Juliette abrazó a la niña esto no era fácil, pero era lo mejor para ambas él padre de ambas estaba ahogado en la bebida por la muerte de Hanna su esposa y madre de ambas chicas, a parte no quería cuidar de Gabrielle pero ella no tenía corazón para decirle eso a una niña.

Ambas tomaron un taxi a la estación de autobús, tía Claire  las esperaba a ambas chicas para despedirse y entregar los boletos.

—Juliette ya sabes se una buena chica y cuida de nuestra petit colibri, aquí están los boletos, ya te explique cómo debes pórtarte, también como le gustan las cosas a doña Valentina. —La mujer solo repetía y Juliette solo rodaba los ojos cansada, de oír lo mismo.

—Tia Claire ¿Puedo pedirte algo? —le entregué a  a mi tía, mi alcancía de cerdito.

—Si Gabrielle. —La mujer estaba confundida, no sabía por qué la pequeña le daba su alcancía.

—Es para que le lleves flores a mamá, Juliette dice que papá le llevará flores, pero no le creo a ella le gustan los girasoles y las rosas amarillas. —Claire con las palabras de la pequeña pelinegra, sentía un nudo en la garganta.

La mujer volvió a darle la alcancía a la pequeña y la abrazó muy fuerte. —No seas tonta petit colibri yo le llevaré flores a tu madre, de parte de las dos si, sigue ahorrando pequeña. —Dijo la mujer mayor acariciando la coronilla de la niña.

Ambas pelinegras subieron al autobús, era casi media noche y el frío se ponía más fuerte,

—Jul tengo frío. —Me quejé   por la baja de temperatura.

Juliette sacó de su mochila una pequeña cobija color, lavanda y abrigó a su hermana.

—Hermana ¿Puedo hacerte una pregunta? —no sabía cómo Jul iba a tomar mi pregunta, pero aún así quería saber.

—Si enana claro que puedes.

—¿Por qué papá no me quiere?

A Juliette la tomó por sorpresa la pregunta, su padre había cambiado mucho con la reciente muerte de la madre de ambas, pero la sequedad con la pequeña, venía de hace tiempo atrás.

—Papá te quiere enana pero por ahora no esta bien, está muy triste mejor duerme si. —Dijo la mayor cerrando los ojos.

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