Una semana atrás ni siquiera consideraba la posibilidad cercana de regresar a Melbourne, pero ya vez que el destino traza planes distintos para nuestra vida; y aquí estoy yo enfrentándome a los recuerdos, al dolor que sigue latente y al amor que nunca he dejado de sentir por Kenneth.
Es curioso como lugares o cosas se impregnan de la esencia de una persona; desde que llegue a la misión Krantz, no he dejado de ver al fantasma de Kenneth paseándose por el jardín, sonriéndome con la misma picardía