Abrí los ojos con una sonrisa. Atrás quedaron los pensamientos sobre Lucas y de vuelta mi inspiración y mi jugo creativo. Saqué mis papeles de bocetos y el bolígrafo. Mis cejas se fruncieron concentradas mientras esbozaba las ideas que se me iban ocurriendo. De vez en cuando, tomaba mi botella de agua y bebía un sorbo refrescante. Luego, estiraba el brazo hacia delante y sostenía el diseño que había esbozado en el papel y entrecerraba los ojos para ver lo que había creado.
Como de costumbre, pa