SEIS MESES DESPUÉS.
Recogí las llaves del coche mientras hablaba al teléfono que tenía entre la oreja y el hombro. "Dile al piloto que vaya más despacio, aún estoy en casa".
Grace se rio entre dientes. "¿Por qué no le doy el teléfono al piloto para que puedas hablar con él, tonta?".
Me reí a carcajadas, casi dejando que el teléfono resbalara de mi hombro. "¡Mocosa! Espero que tu lengua no sea lo único que se afiló durante el viaje".
"Ven a recogerme y lo descubrirás". Hubo una pausa.
Pero p