Me reí entre dientes, pero me moría de ganas de preguntarle por qué llamó para que se pusiera a hablar y se acabara la llamada.
En lugar de ir directamente al motivo de su llamada, hizo un mohín con los labios, "Vamos, dame una vista mejor. ¡Ni siquiera debería estar preguntando!”.
"Deberías aprender a no perder nunca la concentración, Sharon, es una de las reglas importantes de los negocios y de la vida en general", dije fingiendo seriedad, "¿por qué llamaste?".
Ella soltó una risita, lleván