“¡Sydney!”. Papá apretó los dientes mientras lo miraba con enojo. La palma de la mano de mamá se posó sobre su hombro.
“Papá, ¿qué tontería?”, continué, imparable. “¿Que tu querido Mark fue abandonado por su amante y su prometida el día en que iban a convertirse en marido y mujer?”.
Los ojos de mamá se abrieron y miró hacia atrás. “Sydney. ¡Para!”.
Di un paso hacia adelante. Ladeé la cabeza y fruncí el ceño. “¿O es la tontería de que tu princesita Bella es una puta que seduce a su cuñado?”, p