"Ya estoy aquí, abuela", sollocé.
"Gracias", susurró y cerró los ojos durante unos segundos. Estaba sufriendo mucho, pero no quería que lo viéramos.
Me acarició el pelo y me sostuvo la mirada. Había una sonrisa triste y apenada en sus labios, "Sabes, siempre tuve la esperanza de que Mark y tú estuvieran casados por mucho tiempo... para siempre. Pero, por desgracia, él no te amaba. No te merece, así que no voy a rogarte que vuelvas con él, pero sí que estés siempre a su lado". Yo estaba apunto