—¡Sí!
Carolina subió alegremente las escaleras.
Rebeca acababa de apagar el ordenador, había recogido sus cosas y acababa de salir del dormitorio principal cuando Carolina saltó a sus brazos y la abrazó: —¡Mamá!
—Hola, cariño. —Rebeca se limitó a acariciarle el pelo y no la abrazó.
Carolina no se dio cuenta, seguía hablando alegremente con Rebeca. Cuando Logan subió también las escaleras y Rebeca oyó pasos, se asomó justo cuando sus miradas se cruzaron.
El rostro de Logan era inexpresivo y Rebec