Al ver la envidia de todos hacia Rebeca y la sonrisa que se dibujaba en su rostro, Lucas lo encontró insoportable.
Sin decir nada, se dio la vuelta y subió las escaleras.
Esa misma tarde, Rebeca y los demás finalmente terminaron de resolver los asuntos que tenían entre manos; estimaban que no tendrían que volver al Grupo Lafuente en los próximos quince días.
Ante esto, el señor Marcías, del Grupo Lafuente, se ofreció amablemente a acompañarlos personalmente hasta la planta baja.
Lucas y los demá