Cristian se rio con sarcasmo y no pudo evitar decir:
—Viene uno y luego otra, de verdad que Dios me tiene que dar más paciencia.
Sus socios no sabían de qué hablaba Cristian y lo miraron con cara de desconcierto. Cristian sonrió.
—No es nada.
Rebeca sí sabía de lo que hablaba.
Antes Harry y ahora Nancy, ambos habían acudido a ella para darle “justicia” a Natalia.
Sí que se debía tener paciencia para enfrentar a gente así. Gente que iban de héroes a ciegas.
En el otro reservado.
Natalia se enteró