Aunque dijera eso, Carolina, apenas terminó de hablar, apretó los labios.
Al ver eso, Juliana estaba a punto de decir algo, cuando de repente sonó el celular de la pequeña.
Carolina le echó un vistazo y, al ver que era su madre quien llamaba, se detuvo un instante; extendió la mano para contestar, pero luego desvió la cara.
Juliana lo vio y enseguida comprendió que el mal humor de Carolina tenía que ver con Rebeca.
Ella había notado lo pegada que estaba la niña a su madre últimamente.
Aunque no