Cuando Rebeca compró ese diamante por 180 millones, todos pensaron que lo había pagado con el dinero de Cristian.
Pero ahora muchos se dieron cuenta de que tal vez no fuera así.
Porque el número de puja que sostennía ahora era el mismo que el que usó la última vez que se llevó el diamante.
En las casas de subastas, si se trataba de un comprador de primer nivel, la casa le reservaba un número de puja exclusivo.
Además, el diseño y el color de los números de los compradores de primer nivel eran di