La subasta comenzó rápidamente.
Últimamente, los Mena y los Rojas andaban con mucho dinero, y una vez que empezó la subasta, se llevaron tres o cuatro objetos, por un total de unos dos millones.
Su generosidad era evidente; al pujar por un artículo tras otro, muchos en la sala les lanzaban miradas de envidia y les felicitaban cortésmente.
Antes de acudir a la subasta, Cristian ya había echado el ojo a dos o tres artículos y, siguiendo el consejo de Rebeca, se llevó un conjunto de joyas de más de