Carolina le entregó a Rebeca el regalo que Logan le había preparado, pero tan pronto como lo hizo, retiró la mano y tiró del brazo de su madre, haciendo un puchero.
—Mamá, mira primero mi regalo, por favor.
Rebeca: —Está bien.
Ella obedeció y abrió la caja de regalo.
Dentro había un óleo, enmarcado y montado, que representaba nada menos que a la propia Rebeca.
En la esquina inferior derecha, una línea de letra pequeña decía: “Para mi mamá, feliz cumpleaños”.
Rebeca sintió como si algo le hubiera