Carolina no odiaba el color rosa.
Mientras fuera bonito y lindo, le gustaba.
Al oír a Ana presumiendo alegremente ante ella, asintió con la cabeza y dijo con una sonrisa muy mimosa: —Es lindo y bonito.
Diciendo esto, le dio a Ana el regalo que había preparado para ella.
Después de darle las gracias, Ana no pudo evitar decirle a Carolina: —¡La señorita hasta me ha hecho una tarta, es azul y muy bonita!
Cuando Ana terminó de hablar, le pidió alegremente a Hugo que la ayudara a abrir la tarta.
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