Estaba a punto de acercarse cuando vio aparecer una figura familiar detrás de su colaborador.
Al ver a José, Rebeca parecía inmutable.
José, por su parte, no la vio, pero un chico de diecisiete o dieciocho años que estaba a su lado saludó alegremente hacia el otro lado de la salida: —¡Mamá, Natalia, papá y yo ya estamos aquí!
Al oír las palabras del chico, Rebeca se detuvo bruscamente, dándose cuenta de repente de quién era en realidad.
Al mirar de reojo, se sorprendió al ver a Liliana y Natalia