Estaba pensando en ello cuando Hugo vio su auto y se dirigió hacia ella.
Rebeca bajó lentamente la ventanilla: —Señor Saucedo.
Hugo: —Buenos días.
Rebeca asintió: —Buenos días —Y reguntó—: ¿Has venido por algo?
Hugo vino para nada en realidad.
Solo recordó sus sospechas de la noche anterior...
Dijo: —El sábado pasado por la noche, te vi con el señor Figueras y el señor Israel delante del restaurante.
Rebeca escuchó, y antes de que pudiera reaccionar a por qué le estaba contando aquello de repent